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Cuentos en Verso: Un helado interminable

UN HELADO INTERMINABLE

Esta tarde la princesita bonita estaba
comprándose un helado de frambuesa
con un poquito de cerezas.

Le dieron el más grande del lugar,
comió un poco, otro poco y un poquito más.

Ahora la princesita no tenía que comer,
tenía un heladito chiquitito
que pronto iba a desaparecer…

“Quisiera un helado que no se termine más”
Dijo tan alto que la escuchó
una persona muy especial,
era su hada tan linda y celestial
igual que una princesa lista para bailar.

El hada siempre consentía a su ahijada,
cuando escucho a la princesa pensó:
“Hora que comience la acción…”

Entonces agito su barita y dijo:
¡IUICHIWA! Y en la mano de la princesa
apareció un heladito de cereza.

Bravo, bravo, festejo la princesita
y empezó a comer,
mmm este heladito
ya no va a desaparecer.

¡Me duele la panza!
¡No quiero más, no quiero más!
Qué raro se preocupó el rey,
vamos al doctor de una vez.

El rey y la princesita fueron hasta la casa
de la osa Lila, la doctora amorosa
que daba unas paletas asombrosas,
Le dijo la doctora que hiciera estas cosas:
“Abre la boca, Cierra los ojos,
da media vuelta y baila un poco”.

Acá hay mucho helado ¿verdad?
Ya va a pasar, por unos días tienes
que comer sopa, gelatina y……
nada más, dijo la doctora osa.

El hada de vestido de colores como
un arcoíris, recibió un buen reto.
En unos días la princesita
ya era hermosa.

Ahora la princesita se hizo más bonita
igual como la flor de su huertita.
La princesita aprendió que
con solo un helado es mucho mejor.

Creció con unos labios de cereza
Que le sirvieron para conquistar
a los muchachos con más certeza.

FIN

María José Díaz
Martina Villalón