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SJVA conmemoró Día de la Mujer

Este jueves 8 de marzo se celebró en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, donde diversas actividades destacaron la importancia de dejar de lado la brecha existente entre hombres y mujeres en lo que dice relación a condiciones de vida, desarrollo personal y profesional, acceso y resguardo de los derechos civiles y humanos.

El SJVA no estuvo exento de destacar la importancia que la fecha significa en el avance de una sociedad global más igualitaria y digna, con una paridad de género acorde al presente siglo. Por ello, la acogida de las que son parte nuestras alumnas y alumnos tuvo una particular oración, la que te compartimos a continuación.

Día internacional de la mujer

El origen del Día Internacional de la Mujer se remonta a 1857, cuando en Nueva York se produjo una marcha de mujeres trabajadoras de una fábrica textil en protesta contra las condiciones de trabajo.

Otro hecho importante que condicionó la efeméride ocurrió en 1908 también en Nueva York, cuando un grupo de costureras industriales de grandes fábricas se declararon en huelga para protestar por sus condiciones laborales y pidieron aumento de sueldo, reducción en la jornada laboral y fin del trabajo infantil. Durante esta huelga pacífica, ciento veintinueve mujeres murieron quemadas en un incendio en la fábrica Cotton Textile Factory. Esto ocurrió el ocho de marzo de ese año.

Al año siguiente se celebró por primera vez en Estados Unidos el Día de la Mujer Trabajadora y en 1910 se propuso ese día como Día Internacional de la Mujer, en el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas de Dinamarca. El ocho de marzo de 1977, las Naciones Unidas declararon el “Día internacional de Mujeres Trabajadoras” y eligieron el color lila para representar los esfuerzos de las mujeres que murieron.

La fe cristiana profesa que Dios ha creado al hombre y a la mujer con la misma dignidad personal y con los mismos derechos, puesto que a ambos los hizo a imagen suya y los destinó a la misma herencia del Cielo. Jesucristo, por su parte, dignificó tanto a la mujer, tan menospreciada en aquella sociedad, que el primer testigo del trascendental hecho de su resurrección fue una mujer: María Magdalena. Otra mujer, la Virgen María, fue elevada a la dignidad incomparable de Madre suya. Dios ha creado al ser humano como varón y mujer: iguales en dignidad y diferentes no para pelearse, sino para complementarse.

Cristo Jesús -Camino, Verdad y Vida- nos enseña actitudes concretas en la relación con la mujer: “En una época de marcado machismo, la práctica de Jesús fue decisiva para significar la dignidad de la mujer y su valor indiscutible.” (Documento de Aparecida, 451). “La figura de María, discípula por excelencia entre discípulos, es fundamental en la recuperación de la identidad de la mujer y de su valor en la Iglesia.” 

Sin embargo mucho falta en nuestra cultura para que la valoración de la mujer no quede sólo en el discurso y en la celebración de un día, sino que sea parte de la realidad de todos los días. Nuestra cultura sigue siendo machista, con muy variadas manifestaciones de violencia y marginación contra la mujer; por otra parte, con frecuencia se descargan en ella muchos deberes que han de ser compartidos.

Los invitamos a renovar actitudes y acciones concretas, en los diferentes ámbitos en que nos movamos, para reconocer y valorar la dignidad y la participación de la mujer en la familia, en la sociedad, en la Iglesia. En breves pero sustanciosos números, el Documento de Aparecida (451-458) nos ofrece aportaciones en este sentido: “La sabiduría del plan de Dios nos exige favorecer el desarrollo de la identidad femenina en reciprocidad y complementariedad con la identidad del varón.

Pensemos en este día en todas las mujeres que nos han acompañado en nuestra vida y encomendemos este día de la mujer a la Madre de Dios, modelo de mujer y de santidad, haciendo su oración

Dios te salve María…